11h43 CEST
31/03/2025
La marcha de Cristiano Ronaldo en 2009 abrió una grieta irreparable en el United. Han pasado casi dieciséis años, pero el adiós del luso cambió el destino del Manchester United. Los “diablos rojos” jugaron la final de la Champions en 2011 beneficiados de un buen calendario – la semifinal fue contra el Schalke 04 – pero ese equipo, con esa
final perdida contra el Barça, estaba cerrando un ciclo. El adiós de Ferguson provocó que no hubiese vuelta atrás. Sin Cristiano ni Ferguson, ruina.
Bandazos, decisiones contradictorias, ausencia de plan ,así como una extraña facilidad para fichar pagando traspasos estratosféricos y despidos millonarios. El United necesita mejorar el equipo, encontrar auténticos números uno y construir un modelo competitivo desde los jugadores franquicia. Ten Hag se gastó 600 millones de libras en fichajes y, ahora, Rubén Amorin pretende hacer lo mismo. Acertar, clave para un United muy lejos de jugar la Champions y más aún de tener un equipo para volver a ser la referencia del fútbol mundial.
Un show. Sólo así puede calificarse. El adiós de Ten Hag le costó 10,4 millones y el fichaje de Rubén Amorin supuso el pago de 11 millones al Sporting de Portugal. El despido de Dan Answorth, director deportivo, supuso 4 millones de libras después de que el United le pagase 5 al Newcastle por liberarlo. Decirle adiós a Richard Arnold,
CEO, fueron otros 5,5 millones de libras. Más de 35 millones de libras en despidos o fichajes de ejecutivos en menos de un año. Decadencia total.