11h42 CEST
31/03/2025
Es el ojito derecho de Luis Enrique. Al técnico asturiano siempre le ha gustado fichar a jugadores que haya entrenado. Lo conocido, mucho mejor que aquellos futbolistas a los que no ha entrenado o a aquellos contra los que no ha jugado. Sentirlos en el campo, esa es la premisa para priorizar fichajes. Luis Enrique quiere ser el líder y
principal estrella del PSG, nadie es más que el colectivo. Dentro de esa idea, el asturiano, ha puesto sobre la mesa el nombre de Gavi, con el que tiene una gran relación tras haberlo hecho debutar en su etapa de seleccionador nacional con sólo diecisiete años.
Tras salir de su grave lesión, no ha logrado aún hacerse un hueco en el equipo preferido de Hansi Flick, y parece que llegar a encandilar al míster esta temporada se antoja un reto, ya que obviamente otros han demostrado su valía durante la recuperación del canterano. Sería un fichaje de números estratosféricos que requeriría un gran esfuerzo por parte de Nasser Al-Khelaïfi, y desde las oficinas del PSG estudian la viabilidad de un fichaje además de mediático, rompería el mercado.
Joven de gran calidad, pero con una cláusula de rescisión de 1000 millones de euros, y que pese a poder suponer su venta un alivio en las arcas del club, el Barça ha dejado claro que no está en venta. Se teme que la propiedad del club parisino haga alarde de su economía y deslumbre a Gavi con un contrato millonario imposible de no aceptar, además de convencerle con un proyecto deportivo en el que sería uno de los bastiones para llevar al equipo a la cima del fútbol europeo. Empieza la cuenta atrás para convencer a Gavi y al Barça de que esta operación sería buena para todas las partes.