14h38 CET
23/02/2026
Valencia, 23 feb (EFE).- La conquista del Kosner Baskonia de la Copa del Rey diecisiete años después de su último título en este torneo ha sido una sorpresa solo relativa en la competición celebrada en el Roig Arena de Valencia, que ha tenido grandes aforos y ha superado los cien mil espectadores en esta nueva instalación.
El Baskonia del carismático técnico italiano Paolo Galbiati, MVP mediático de la Copa sin duda, regresaba tras dos ediciones ausente a un torneo del que ha sido uno de sus grandes animadores históricos. Pero lo hacía sin haber perdido su 'aura' de conjunto copero, como cabeza de serie y también como equipo de Euroliga. Por eso la sorpresa ha sido solo parcial.
Su triunfo ha consolidado el abrumador dominio de los cabezas de serie, los equipos que acaban la primera vuelta de la Liga Endesa entre los cuatro primeros. Desde que se estableció el actual formato, han ganado el título casi en un 75% de las veces y eso que en cuatro de las cinco primeras ediciones no fue así. Ahora, con el triunfo del Baskonia, los cabezas de serie copan ya el título de 12 de las últimas 13 ediciones.
La Copa de Valencia ha ampliado una época de alternancia. El Baskonia es el tercer ganador diferente en las últimas tres ediciones, tras vencer en 2025 el Unicaja y en 2024 el Real Madrid. Para alzar el trofeo, el equipo vasco fue el verdugo del La Laguna Tenerife, del Barcelona y del equipo madrileño, los tres mismos rivales a los que doblegó un año antes el Unicaja.
Pero, además, el conjunto vasco es un equipo de Euroliga y los cuatro de la ACB que lo son coparon las semifinales, demostrando estar un paso por encima de los otros. El que más problemas puso fue el batallador UCAM Murcia, que le complicó la vida hasta el final al Barcelona en los cuartos de final.
Eso sí, de entre los cuatro equipos de Euroliga, el Baskonia era seguramente el menos favorito. El arranque de la campaña fue difícil y Galbiati admitió tras la conquista de la final que estuvo dos veces al borde del despedido, tras arrancar con seis derrotas la Euroliga y cinco de los primeros nueve en la ACB.
Además, llegaba tocado físicamente, con Diop de baja y Markus Howard y Rodions Kurucs, tocados. El letón iba en muletas el miércoles tras el esguince de tobillo sufrido cuatro días antes y el viernes fue clave en cuartos de final. Igual llegaba el Barça, pero en cambio el Real Madrid y el Valencia Basket estaban al completo.
Ambos protagonizaron el sábado el partido más espectacular del torneo, con un enorme nivel de juego y un desenlace de gran emoción. Tras una exhibición del dominicano Jean Montero, los 'taronja' ganaban de cinco a veinte segundos, pero dos triples del croata Mario Hezonja, separados por un error del Valencia, dieron la vuelta al guion de un partido que ya es el de más puntos de la historia del torneo sin prórrogas (106-108).
Los dos jugadores eran los principales candidatos a MVP si sus equipos hubieran ganado, pero el galardón se lo llevó el estadounidense Trent Forrest, que firmó 38 de valoración en el equipo alavés en la final. Podría haberlo sido también su compañero Timothé Luwawu-Cabarrot, de enorme influencia en todo el torneo y que firmó con sus 28 puntos un nuevo récord en una final copera.
Lo que está claro es que con ambos, Mamadi Diakite y Eugene Omoruyi la dependencia de Howard es historia tras esta Copa. Más allá de la pista Galbiati, que cumplió años en el torneo, recalcó en la euforia de las celebraciones, que este título les unirá a todos para siempre.
La dramática derrota del Valencia Basket confirmó la vigencia de la mayor maldición de la Copa, la del anfitrión. Desde 2002 ningún equipo que ha acogido el torneo ha levantado el triunfo su ciudad. Entonces lo hizo el Baskonia. Carácter copero.
En cualquier caso, al equipo de Pedro Martínez le queda el consuelo de su buen juego y de la imagen que ha transmitido el Roig Arena, su nueva casa. La instalación, inaugurada en septiembre, vivía su primera gran cita deportiva y ha cumplido con creces a falta, seguramente, de acabar de exprimir sus 1.700 metros cuadrados de pantallas.
En total, han acudido a los partidos 101.399 espectadores y, aunque la asistencia a la final, 15.314, se quedó a 152 de establecer el récord de un partido copero, esa barrera de los quince mil solo se había superado dos veces antes y, en este torneo, se pasó en los últimos cuatro partidos.
En cambio, la 'fan zone' ha tenido más diversidad de opiniones, principalmente por las restricción de horarios, ya que tanto las barras como las actuaciones acabaron bastante antes que en las ediciones anteriores.
Como en otras ediciones en ciudades de grandes dimensiones, la Copa ha tenido menor impacto en el centro histórico, una situación que en este caso se ha buscado en parte por coincidir ya con un fin de semana de muchos actos falleros. En cualquier caso, en líneas generales, se ha mantenido el buen ambiente, uno de los grandes tesoros de la competición.
Todos los equipos que no ganan la Copa salen 'tocados' del torneo. Entre los que más, el Unicaja, que defendía la corona pero que se sabía en una situación precaria. Tanto el Real Madrid, como el Barcelona y el Valencia añaden haber visto muy cerca finales más felices.
En el caso del Real Madrid, se trata de la cuarta final consecutiva perdida a partido único, después de las dos últimas de la Supercopa y de la de la pasada edición de este mismo torneo, un factor a tener en cuenta en un club que se obliga a ganarlo todo.
Quedarse sin el trofeo hizo que el capitán del Real Madrid, Sergio Llull, no pudiera convertirse en el jugador en solitario con más títulos coperos en la 'era ACB' y se tuvo que 'conformar' con pasar a ser el jugador con más minutos en el torneo por delante de Felipe Reyes. Historia de la Copa, en cualquier caso.
Nacho Herrero