22h17 CET
26/02/2026
Madrid, 26 feb (EFE).- El Lille, obligado a ganar en Belgrado al Estrella Roja, superó una prueba de fuego, ganó 0-2 en la prórroga y estará en los octavos de final de la Liga Europa junto al Ferencvaros, el Stuttgart y el Panathinaikos de Rafa Benítez, que necesitó llegar hasta los penaltis para eliminar al Plzen.
El Lille salva un 'match ball'
El Lille aterrizó en Belgrado con la desventaja del 0-1 que encajó en el estadio Pierre-Mauroy y con la sensación de estar ante su última bala. La Ligue 1 le había expulsado hace tiempo de la pelea por el título y la Copa se le cayó en dieciseisavos frente al Lyon. Europa era prácticamente su única ilusión y el último argumento para sostener la temporada. Y en el pequeño Maracaná, bajo un ambiente siempre fogoso, respondió con un 0-2 de pura resistencia, de equipo que se niega a firmar su rendición.
Apareció Olivier Giroud, veterano de noches grandes, para imponer su ley en el área con un cabezazo medido que llevó el partido a la prórroga. En ella apareció Nathan Ngoy, que lanzó el golpe definitivo para silenciar al público del Estrella Roja. Al Lille no le sobra nada esta temporada, pero en Europa todavía tiene pulso.
Kanichowsky y Zachariassen clasifican al Ferencvaros
Los tantos de Gavriel Kanichowsky y de Kristoffer Zachariassen bastaron al Ferencvaros para ganar 2-0 al Ludogorets y voltear la eliminatoria, que venía torcida desde Bulgaria con un 2-1 en contra. Ese resultado pesaba como una losa, pero el Ferencváros salió con orgullo y dominador desde el inicio, sin cálculos y a por el partido desde el primer minuto.
En la primera parte, Gavriel Kanichowsky derribó el muro del conjunto búlgaro y Kristoffer Zachariassen abrió una grieta que olía a remontada. El 2-0 no se movió del marcador y en octavos esperan Oporto y Braga, palabras mayores, pero a estas alturas el equipo de Robbie Keane ya ha demostrado que puede plantar cara a cualquiera.
El Ferencváros iguala así su mejor recorrido en la Liga Europa, aquellos octavos de la 2022/23 en los que el Leverkusen le apeó de la competición. Aún queda lejos la cima romántica de su historia continental, la final de la Recopa del 75, pero el equipo de Keane ha recuperado algo más valioso que una estadística: la fe.
Dominó al Ludogorets con autoridad, sin concesiones, como si quisiera reconciliarse con su pasado europeo. Los goles de Kanichowsky y Zachariassen no sólo voltearon una eliminatoria; devolvieron al club húngaro la sensación de soñar con grandes retos continentales.
Victoria insuficiente del Celtic en Stuttgart
El Celtic peleó por revertir una goleada irrecuperable en la ida frente al Stuttgart (1-4) y murió con dignidad en el choque de vuelta que ganó 0-1 con un tanto esperanzador de McCowan en el primer minuto. El acierto del atacante del conjunto escocés generó cierta esperanza en su equipo, que, sin embargo, no pudo con el dominio general de su rival, mejor durante el choque.
De hecho, Deniz Undav empató el partido en la segunda parte, pero el VAR intervino para anular su tanto por un fuera de juego muy ajustado. El Stuttgart, sin sufrimiento alguno, pasó un trámite y estará en los octavos de final de la Liga Europa.
El Panathinaikos de Benítez sobrevive en los penaltis
En una de las eliminatorias más igualadas de los dieciseisavos de final, el Panathinaikos acabó con la aventura del Plzen en la tanda de penaltis. Después de empatar en Grecia 2-2, los tantos de Tetteh y de Spacil no resolvieron absolutamente nada. El choque terminó 1-1, la prórroga fue un calvario para el Panathinaikos por la expulsión de Javi Hernández y los penaltis aliviaron a los hombres de Rafa Benítez.
Para el conjunto griego falló Davide Calabria, pero Albant Lafont detuvo el lanzamiento de Amar Memic y Cheick Souare mandó su intento por encima del larguero. A Facundo Pellistrti, Filip Djuricic, Karol Swiderski y Milos Pantovic no les temblaron las piernas, marcaron sus penaltis y el Panathinaikos estará en los octavos de final.