10h17 CET
13/03/2026
Carlos Rosique
Madrid, 13 mar (EFE).- Apollo Global Management, que el jueves adquirió el 55 % del Atlético de Madrid, es el último gran fondo de inversión en aterrizar en el fútbol europeo, que cuenta con un mapa repleto de clubes con gestoras y 'private equity' como Oaktree Capital (Brookfield), KKR, Silver Lake o Clearlake como accionistas.
Apollo, una compañía con más de 900.000 millones de dólares en activos bajo gestión, llega al Atlético a través de Apollo Sports Capital, su filial deportiva, que ya tiene una participación en el Wrexham AFC galés, en el Mutua Madrid Open y el Masters 1.000 de Miami.
La llegada de los fondos de inversión a clubes como el Inter de Milán, el Atlético o el Manchester City es una segunda derivada, pues se produce después de que hace ya más de una década millonarios empresarios y jeques saudíes desembarcaran en varios equipos europeos, con mayor o menor suerte para sus aficionados.
Estos fondos se dividen en dos: gestoras como Apollo, cotizadas en Bolsa y en las que cualquiera puede invertir, y los fondos de capital riesgo o 'private equity', sociedades que captan inversores 'institucionales' y que suelen entrar en empresas privadas con un horizonte temporal habitual de entre 5 y 10 años en los que multiplicar la inversión.
Del City al Inter, pasando por el Liverpool
Uno de los casos más sonados de la inversión privada en el fútbol es el Manchester City, cuyo propietario desde 2008 es la City Football Group Limited, una sociedad con una cartera de clubes como el City -que poseen al 100 %-, el Girona, con un 47 %, el New York City FC o el Melbourne City.
En esa empresa, el 81 % es del jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, miembro de la familia real emiratí, mientras que un 18 % es propiedad del 'private equity' Silver Lake, con una participación minoritaria en el Madison Square Garden y en la federación de rugby neozelandesa.
En Milán, el Inter está controlado al 99,6 % por el fondo de capital riesgo Oaktree Capital, propiedad del fondo Brookfield Corporation, que concedió un crédito de 270 millones al anterior propietario y que ejecutó el aval impuesto (las acciones del club) después de que el Inter, controlado por Steve Zhang, no le devolviera el dinero.
Su gran rival, el AC Milan, también está controlado por un 'private equity', en este caso RedBird Capital, centrada en la inversión deportiva. De hecho, esta sociedad también es la principal propietaria del Toulouse y tiene una participación minoritaria en el Liverpool FC.
Por su parte, otro fondo de capital riesgo, Arctos Partners, compró el 12,5 % del PSG en 2023, aunque el fondo soberano de Catar continúa como máximo accionista y sigue tomando las decisiones deportivas y ejecutivas.
El fondo Arctos fue adquirido este pasado enero por 1.000 millones de dólares por la gestora KKR, otro de los grandes transatlánticos globales de fondos de inversión, y que ahora también es parte del Atalanta italiano, en el que Arctos entró de manera minoritaria en 2022.
Hasta el pasado junio, la sociedad 777 Partners era propietaria del 14 % del Sevilla FC, aunque se desvinculó tras vender su paquete accionarial. No obstante, mantiene su participación en el Standard de Lieja belga, el Genoa italiano, el Hertha Berlín o el Vasco da Gama brasileño.
Antes de Apollo, el último en entrar en La Liga había sido ALK Capital, que -a través de su filial Velocity Sport Limited- se hizo con el 99,66 % del Espanyol y es el segundo gran club que compran. Con Alan Pace a la cabeza, también es propietario del 84 % del Burnley inglés.
Entre los fondos más relevantes también figura el británico CVC Capital Partners, que creó Global Sport Group, una nueva división que abarca desde fútbol y rugby hasta tenis y voleibol. En 2021 selló un acuerdo con LaLiga por valor de 1.994 millones de euros, distribuidos entre los clubes de LaLiga EA Sports y LaLiga Hypermotiom adheridos al plan.
A comienzos de 2024, los clubes habían recibido 1.028 millones. A cambio de esta inyección económica, el fondo recibe de LaLiga una participación del 10% en sus derechos comerciales durante 50 años.
De propietarios millonarios a fondos de inversión
Antes, varios magnates habían aterrizado ya en el mundo del fútbol, como por ejemplo el ruso Román Abramóvich, que en 2003 compró el Chelsea FC, al que llevó a la élite del fútbol mundial, antes de verse obligado a vender el club en 2022 tras el inicio de la guerra de Ucrania.
De hecho, Abramóvich vendió el club a un consorcio liderado a partes iguales por el magnate estadounidense Todd Boehly y el fondo de inversión Clearlake Capital, que también ha adquirido el FC Strasbourg francés.
En España, los ejemplos no han sido tan favorables: el jeque catarí Nasser Al Thani adquirió la mayoría accionarial del Málaga en 2010 y llevó al club a los cuartos de final de la Liga de Campeones de la 2012/13, aunque posteriormente se desentendió de su gestión.
Asimismo, el singapurense Peter Lim se convirtió en máximo accionista del Valencia CF y logró clasificarse a la Liga de Campeones en tres de sus primeras cinco temporadas, aunque acumula desde entonces seis campañas sin pisar Europa, una anomalía en la historia del club.