23h17 CET
01/03/2026
Madrid, 1 mar (EFE).- Momentos de la jornada 26 de LaLiga EA Sports.
El recital de Lamine Yamal
El partido estaba marcado en rojo en el calendario del Barcelona. Un duelo grande de LaLiga. Un impulso para buscar la proeza copera. Al Camp Nou llegaba un Villarreal que no ha cumplido ante los grandes pero que era amenaza al liderato del equipo de Hansi Flick. Fue un juguete en manos de Lamine Yamal que dio una exhibición en un nuevo día para el recuerdo, el de su primer triplete en el fútbol profesional.
Con 18 años y 230 días. Con una precisión en la definición asombrosa. Convirtiendo en sencillo el primero, raso, con calma a la salida del portero. Levantando al aficionado del asiento en el segundo, escorado en banda, explotando su regate en corto para desafiar a dos rivales y marcharse con la velocidad que armó un zurdazo al palo largo imparable. Cerrando su recital con un golpeo pegado al poste donde Luiz Júnior solo pudo rendirse y reconocer el acierto del rival. Su primer balón firmado por sus compañeros para su vitrina de trofeos.
El gol de Julián Álvarez en LaLiga 3 meses y 27 días después
La afición del Real Oviedo se resignó a su falta de fortuna a la salida del Carlos Tartiere. Su equipo, hundido en la clasificación, último, con una desventaja ya de 9 puntos con la salvación, se había estrellado con la inspiración de Jan Oblak y había acabado derrotado en el último suspiro.
El triunfo 'made in Simeone' en uno de esos días grises, de rotaciones y transición hacia uno de los momentos de la temporada, la vuelta de semifinales de la Copa del Rey en el Camp Nou, lo logró en su único disparo a portería rival y en el minuto 94. El balón muerto en el área rival, el amago de Julián Álvarez y, al fin, la definición certera del delantero argentino que había perdido el gol en LaLiga. No marcaba desde el 1 de noviembre, de penalti al Sevilla. Lo hizo 119 días después para devolver la tercera plaza al Atlético de Madrid.
El orgullo del Sevilla
Lo sintió ganando a los 37 minutos el Real Betis con el 2-0, sintiéndose superior en el gran derbi sevillano que parecía plasmar los momentos que protagonizan ambos clubes. Por primera vez tenía en su mano salir vencedor tres duelos consecutivos ante el eterno rival. No contó con la reacción, repleta de orgullo, de un Sevilla al que se le dio por muerto y que demostró que nunca se rinde.
El cambio de panorama en el segundo acto lo trasladó al marcador en cuanto Oso pisó el césped de La Cartuja. Su centro encontró el testarazo de un veterano, Alexis Sánchez, que con su escorzó levantó al Sevilla de la lona. El zurdazo con el corazón de Isaac Romero dio el empate, y hasta llegó a tener el triunfo en las botas de Akor Admas. Tras regatear al portero se topó bajo palos con Diego Llorente. El derbi acabó con enfado de la grada y con aficionados silbando al Betis, algunos incluso encarándose con uno de sus grandes referentes. Antony pasó de abrir el marcador a mostrar su enfado con un sector por su comportamiento.
Un doblete para la esperanza del Levante
El encuentro era una final para el Levante. Vencer a un rival directo era una obligación. Tomar aire en una pelea por la salvación que se complicaba tras cuatro derrotas consecutivas y, de paso, meter de lleno al Alavés en la pelea. A los 61 minutos, una segunda tarjeta amarilla protestada a Víctor Parada, fue el impulso que necesitaba el Ciudad de Valencia para disfrutar del segundo triunfo liguero de la temporada en el estadio.
Al Alavés se le hizo de noche en inferioridad numérica y apareció un canterano para devolver la vida al Levante, a 5 puntos de la zona de permanencia. Ante la sequía de Carlos Romero y Etta Eyong, fue Carlos Espí el salvador. La fortuna que le faltó en su primera ocasión clara, que se topó con una gran intervención de Sivera con todo para marcar, le acompañó en la segunda. Su remate lo desvió la defensa rival y el balón adquirió una trayectoria imparable. Era el minuto 88. La 'resurrección' granota la confirmó en el añadido el mismo protagonista culminando un contragolpe. La celebración perfecta a su renovación.
El aprieto de Gayá a Ramazani
A los 65 minutos del partido en Mestalla, Sergio Herrera medía mal en su salida desesperada en el mano a mano ante Umar Sadiq. Se lanzaba antes de tiempo, se comía el recorte del delantero, y lo derribaba con el pie derecho con claridad. El penalti presentaba al Valencia la oportunidad de dar un paso de gigante a un triunfo que le aleja 5 puntos de la quema.
Había perdonado tres de los seis que había tenido en LaLiga y Ramazani asumía la responsabilidad. De frente a la pelota, con carrera corta y parada antes del golpeo, a todos le sorprendió la irrupción en el área del capitán Gayá. Con una carrera previa y un salto que intentó extender en el tiempo para que su compañero golpease antes la pena máxima, acabó a la altura del balón invadiendo el área.
El disparo a la red era anulado y se debía repetir. La situación surrealista no descentró a Ramazani. Con nervios de acero calcó el lanzamiento, la colocación y el resultado final. Un tanto que da un triunfo de oro al Valencia