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Hasta 45 grados amenazan a Alcaraz y De Miñaur y ponen en jaque al Abierto de Australia

05h28 CET

27/01/2026

Melbourne (Australia), 26 ene (EFE).- Melbourne vive este martes la jornada más calurosa en lo que va de Abierto de Australia, con temperaturas que podrían alcanzar los 45 grados, en plena recta decisiva, que podría condicionar el partido programado para este día entre Carlos Alcaraz y Alex de Miñaur.

La organización del torneo ha ajustado horarios, activado protocolos especiales y reforzado las medidas de seguridad ante el riesgo de estrés térmico, priorizando la salud de jugadores, personal y aficionados, según señalaron en un comunicado.

Desde 2019, la asociación de tenis de Australia aplica la denominada Heat Stress Scale (HSS o escala de estrés térmico), un sistema diseñado para evaluar el impacto real del calor en la competición. A diferencia de la temperatura ambiente tradicional, la escala combina cuatro factores climáticos: temperatura del aire, calor radiante, humedad y velocidad del viento.

Estos valores son medidos en distintos puntos del recinto del encuentro, Melbourne Park y con estos datos se establece un nivel del 1 al 5 que determina las medidas a adoptar.

Cuando la escala alcanza el nivel 4 se autorizan pausas adicionales de enfriamiento entre sets para facilitar la hidratación y la recuperación de los jugadores.

Si el indicador sube al nivel 5 se suspenden los partidos en pistas exteriores y se prioriza el cierre de los techos retráctiles en los estadios principales, como Rod Laver Arena y Margaret Court Arena, para continuar el juego en condiciones más controladas.

Durante la mañana de este martes, la escala de estrés térmico alcanzó ya el nivel 4,3.

Calor como protagonista

El italiano Jannik Sinner, vigente campeón del torneo y número dos del mundo, sufrió calambres y problemas físicos durante un partido disputado en condiciones extremas. En pleno encuentro, el protocolo fue activado y el techo de Rod Laver Arena se cerró, lo que le permitió recuperarse antes de reanudar el duelo.

El propio Sinner reconoció posteriormente en una rueda de prensa la dureza de la jornada y que el cierre del techo le había "salvado".

En el cuadro femenino, las altas temperaturas también han dejado imágenes preocupantes. Una joven tenista tuvo que abandonar la pista en silla de ruedas tras colapsar por el esfuerzo y los calambres, un episodio que evidenció la exigencia física de competir bajo calor intenso y reabrió el debate sobre la protección de las jugadoras, especialmente en partidos largos y rondas iniciales.

La número uno del mundo, Aryna Sabalenka, ha expresado su incomodidad por competir en estas condiciones extremas y ha pedido una planificación más cuidadosa en los horarios, así como medidas adicionales para reducir los riesgos para la salud de los jugadores.

En este contexto, la atención se centra en Carlos Alcaraz, uno de los principales aspirantes al título, que afronta un desafío doble: superar a su rival y gestionar el desgaste físico que impone el calor extremo.

El español, conocido por su intensidad y despliegue físico, podría verse obligado a ajustar su estrategia, acortar puntos y administrar energías para evitar el agotamiento.

También el australiano Alex De Miñaur, impulsado por el apoyo del público local, tendrá que lidiar con las altas temperaturas. Aunque su velocidad y resistencia son una de sus mayores virtudes, el calor extremo representa un factor de riesgo que puede influir en la duración de los intercambios, la recuperación entre puntos y la toma de decisiones en los momentos clave.

Para la jornada de este martes el torneo ha reforzado los servicios médicos, ampliado las zonas de sombra y refrigeración, incrementado los puntos de hidratación y establecido rotaciones especiales para los recogepelotas, con tiempos de descanso más largos.

Asimismo, se contempla mantener los techos cerrados en las pistas principales si la escala de estrés térmico alcanza los niveles más altos.

El Abierto de Australia, históricamente marcado por el rigor del verano en Melbourne, vuelve así a tener en el calor uno de sus grandes protagonistas.

En plena lucha por el título, jugadores como Alcaraz y De Miñaur afrontan no solo a sus rivales, sino también a un enemigo invisible: un termómetro que amenaza con convertirse en un factor decisivo del torneo.

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