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Endrick, Satriano y el 'efecto mariposa'

23h17 CET

02/03/2026

Madrid, 2 mar (EFE).- La llegada de Endrick al Lyon provocó la salida de Martín Satriano al Getafe. Así funciona el fútbol moderno: cuando aterriza una promesa mundial, alguien hace la maleta. El uruguayo se encontró con un rival mediático justo cuando Bordalás pedía refuerzos para su equipo. No dudó y mientras el Bernabéu aplaude desde la distancia al brasileño, el uruguayo apareció para desquiciar al público blanco con un golazo, el de la victoria (0-1).

Son caprichos del destino, que a veces se entretiene con el Real Madrid. Algo parecido al 'efecto mariposa': un pequeño movimiento en enero que altera el paisaje en marzo. Endrick sin minutos en el Madrid busca aire en Lyon. Satriano, intermitente con Paulo Fonseca, pasa al banquillo. Coincidieron en dos partidos; en ambos fue suplente. De ahí al Getafe; del Getafe al Bernabéu; y en su césped, el giro inesperado.

En el minuto 39 enganchó una volea de las que no se ensayan. El balón cayó del cielo tras la pelea de otro uruguayo, Mauro Arambarri, que le ganó por arriba a Tchouameni y prolongó un despeje de Rüdiger. Satriano no lo pensó. Bombazo a la escuadra de Courtois. Imparable. De esos goles que se escuchan más que se ven.

Fue la culminación de un plan perfectamente dibujado por Bordalás. Seis defensas sobre el campo, ayudas constantes sobre Vinícius para proteger a Juan Iglesias, el despliegue incansable de Milla, el trabajo oscuro de Luis Vázquez y del propio Satriano arriba, la insistencia en cada duelo y una presión sostenida. El Getafe no sobrevivía: competía. Y al descanso, la superioridad era algo más que una sensación.

Satriano se llevó el foco, pero el trabajo fue coral. Bordalás sonreía en la banda, lejos de aquel gesto torcido del inicio de curso, cuando reclamaba refuerzos con urgencia.

La directiva reaccionó y llegaron cinco nombres: los argentinos Zaid Romero y Luis Vázquez; los uruguayos Sebastián Boselli y Martín Satriano; el serbio Veljko Birmancevic. Futbolistas de carácter, de cultura competitiva, muy del gusto del técnico.

Hace dos semanas, en la víspera del choque ante el Villarreal, Bordalás lo explicó con claridad: su llegada coincidió con una mejora evidente en resultados y sensaciones. Y destacó algo que anoche volvió a quedar patente: la competitividad uruguaya no se negocia.

El tanto del Bernabéu fue el segundo de Satriano con el Getafe. El primero, ante el Villarreal, también dio una victoria, con un cabezazo poderoso. Pero lo de Chamartín tuvo otra música: un misil tierra-aire que despegó justo cuando Endrick prácticamente acaba de aterrizar en Lyon.

El acierto de Satriano en el Bernabéu confirmó otra cosa: que en el fútbol las jerarquías no siempre dictan sentencia. A veces el actor secundario reclama foco. A veces el descartado firma el titular. Es la ironía de un deporte que nunca pierde la ocasión de ironizar. Y esta vez, el efecto mariposa habló con acento uruguayo.

Juan José Lahuerta

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