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Diez años sin Cruyff: el fútbol ha evolucionado, pero su legado continúa

11h27 CET

23/03/2026

Barcelona, 23 mar (EFE).- El 24 de marzo de 2016 el mundo del fútbol se quedó sin uno de sus grandes genios. Desprovisto de su primer icono cultural como futbolista moderno. Huérfano de un técnico revolucionario cuya ascendencia e impacto en el juego aún perdura. Aquel día se marchó Johan Cruyff, pero diez años después su legado sigue vivo.

El fútbol ha evolucionado mucho en esta última década. Los jugadores cada vez son más jóvenes, más altos, más rápidos y más fuertes. Y el GPS, la inteligencia artificial y el 'big data', con sus eficientes algoritmos y sus métricas precisas, son los que mejoran el rendimiento, previenen las lesiones y optimizan tácticas.

"En el fútbol ya no hay nada subjetivo...", debe razonar Cruyff, con tono de resignación, mientras lo mira, escéptico, sentado encima de un balón desde allá arriba. Él, que era un genio intuitivo, obsesionado por la lógica del juego, la que advertía de que solo hay un esférico para 22 y que todo pasa por recuperarlo rápido y tenerlo el mayor tiempo posible a través de la ocupación de espacios y el pase a uno o dos toques.

"Jugar al fútbol es muy simple, pero jugar un fútbol simple es lo más difícil", decía reivindicando que el futbolista más talentoso es siempre el más veloz, pero que el más veloz no es el que más corre sino el que se anticipa al resto en la lectura del juego.

Al menos, en este fútbol cada vez más físico, la presión alta que a Johan tanto le gustaba como técnico, y que tan bien practicaba como jugador en aquella 'Naranja Mecánica' que era la Holanda de los 70, vuelve a estar de moda.

Porque muchos entrenadores por fin se han dado cuenta de que, para jugar bien a este deporte, se necesita el balón, y que la mejor forma de tenerlo es intentar recuperarlo rápido cuando lo pierdes.

Un estadio con su nombre

Han pasado dos lustros desde que se fue y el Barcelona sigue sin ganar su sexta Liga de Campeones. Él, que en 1992 mostró el camino al club catalán levantando en Wembley la primera con su mítico 'Dream Team', aquel equipo que enamoró con su 3-4-3, su alta y precisa circulación de balón y un estilo ofensivo que marcó una época.

La última Champions que ganó el Barça, entonces con Luis Enrique como entrenador, fue el 6 de junio de 2015 en Berlín. Y cuatro meses después, Cruyff anunció que le habían detectado un cáncer de pulmón.

Muchas cosas han cambiado desde que nos dejó con 68 años. Y ahora hay un estadio que lleva su nombre, donde juega el mejor equipo femenino y más cruyffista de Europa y también el Barça Atlètic.

El club quería que el campo donde jugara el filial -con capacidad para 6.000 espectadores y que será ampliado próximamente- se llamara como él, porque Johan Cruyff siempre defendió que invertir en la cantera era la forma más rentable de conseguir que tu equipo tuviera un estilo y una identidad propios.

Y es que con él empezó todo. Porque sin Cruyff no hubiera sido posible que los cuatro capitanes del primer equipo presentes el 27 de agosto de 2019 en la inauguración de su estadio fueran Messi, Sergio Busquets, Piqué y Sergi Roberto. Los cuatro formados en La Masia, como Puyol, Xavi o Iniesta en su día.

Seguro que durante el estreno de su campo, mientras veía su nombre inmortalizado en la nueva instalación, recordó que 24 años antes su Barça había goleado al Betis en el Benito Villamarín (1-5) con ocho futbolistas del fútbol base azulgrana en el equipo inicial...

En aquella época, lo que él hizo con la bautizada como 'Quinta del Mini' se consideró algo único y excepcional entre los grandes clubes de Europa. Ahora, que en un once del conjunto azulgrana coincidan Lamine Yamal, Cubarsí, Eric García, Gavi, Balde, Fermín, Olmo, Casadó o Bernal parece un día más en la oficina.

Un legado que sigue dejando huella

Y es que él siempre lo veía todo antes que nadie. Por eso, Pep Guardiola, uno de los entrenadores más exitosos e influyentes del fútbol moderno, le pedía consejo a la menor ocasión. "Cuando dudo, me pregunto qué haría Cruyff", ha confesado más de una vez desde su marcha.

Y también Joan Laporta, el presidente más cruyffista de la historia del Barcelona, que siempre lo tuvo como mentor y que acaba de renovar su mandato con el apoyo de 32.934 socios, entre ellos, Danny Cruyff, la esposa de Johan, a la que acompañó a votar el día de las elecciones.

Quien no participó en la jornada electoral fue su hijo Jordi, que estuvo un par de años como secretario técnico barcelonista, pero que ahora anda enfrascado, como nuevo director deportivo, en resucitar al Ajax, inmerso en un crisis institucional y deportiva que dura ya demasiados años.

Al club de Amsterdam, antaño el abanderado del 'fútbol total' con Cruyff como gran estrella, su hijo se ha llevado a Óscar García, otro jugador que, como Pep, Johan tuvo a sus órdenes y que ha acabado en los banquillos inspirado por todo lo que aprendió con él.

Porque su ascendencia futbolística ha sido tal que ha dejado huella en muchos técnicos que destacan hoy día sin ni siquiera haber coincido con ellos en su etapa profesional.

Por ejemplo el actual entrenador del Barcelona, Hansi Flick, quien siempre se ha declarado admirador suyo. "Me estoy esforzando al máximo para que Johan, desde arriba, se sienta orgulloso de todo lo que hacemos", ha declarado en un documental que se acaba de estrenar con motivo del décimo aniversario del fallecimiento del '14' más famoso de la historia.

Una fundación que no para de crecer

Flick -qué cosas- dice ahora que el Barça va a ser el último equipo al que piensa entrenar, como le sucedió al técnico holandés, que decidió retiraste de los banquillos en 1996, con solo 49 años. Y aunque reapareció de forma esporádica para dirigir algunos partidos de la selección catalana, su entonces recién creada Cruyff Foundation, dedicada a integrar a los niños y jóvenes más desfavorecidos a través del deporte, pasó a ser su máxima prioridad.

Aquel pequeño proyecto con el quería inspirar, de nuevo a través de su figura pero esta vez fuera del fútbol profesional, está presente ahora en 21 países, tiene un impacto semanal en 200.000 niños y cuenta ya con 266 canchas públicas de fútbol y 520 patios escolares.

Una década después, el fútbol y el mundo siguen girando, pero Johan ha dejado a ambos mejor de lo que se los encontró. Por eso, tarde o temprano, hasta el más descreído del cruyffismo acaba abrazando su legado.

El que dice que hay que "salir y disfrutar", que "toda desventaja tiene su ventaja" y que todo el mundo quiere ganar, pero "el regalo más importante es que la gente te copie y admire tu estilo".

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