13h07 CET
15/03/2026
Madrid, 15 mar (EFE).- En los compases finales de un cómodo triunfo del Real Madrid ante el Elche, cuando el foco estaba en los siete canteranos con los que Álvaro Arbeloa cerraba el partido, un jugador de una edad similar, 21 años, pero ya estrella del fútbol europeo, Arda Güler, dejó un gol para la eternidad desde más de 60 metros, superando en distancia el de Mikel Lasa en 1995 para los anales del club blanco.
En la historia del Real Madrid, antes que el turco Güler, desde su propio campo, Lasa había marcado desde 58 metros el tanto de mayor distancia. Como Arda, llegó en los minutos finales de un encuentro liguero, el 5 de febrero de 1995, a los 91 minutos ante un Sevilla que se volcaba en busca del empate cuando perdía 1-0.
De un saque de esquina nació el robo de Lasa a Davor Suker, el inicio de la carrera por el perfil izquierdo y, tras levantar la cabeza para ver a Juan Carlos Unzué fuera de su área, el golpeo con una parábola que recorrió 58 metros antes de botar en el área y entrar en la portería rival. El Bernabéu se llenó de pañuelos blancos.
En la memoria del madridismo hay otros tantos de la misma belleza en el Santiago Bernabéu. El de Clarence Seedorf al Atlético de Madrid, desde 45 metros, nada más arrancar el que era su primer derbi el 30 de agosto de 1997.
Antes y aún con mayor trascendencia, el de Santi Aragón, desde 42 metros, el 12 de diciembre de 1990 bajo la dimensión de un clásico. Sorprendiendo a Andoni Zubizarreta en el encuentro de vuelta de la Supercopa de España. También lo protagonizó la zurda de oro del rumano Gica Hagi ante Osasuna, dos campañas después, con robo en el centro del campo y un disparo que botó dentro de la portería.
Eran muchos años sin un tanto de las mismas características en el Bernabéu. Y lo inventó el descaro de Güler cuando más lo necesitaba. Interceptó un pase, avanzó con el balón cosido al pie izquierdo y tras ver a Dituro lejos de su portería, no dudo en soltar un zurdazo que el Bernabéu coreó tras seguir con expectación el viaje del esférico en el aire, la carrera infructuosa del portero rival y el bote cercano a la línea de gol.
Güler acababa de firmar el tanto más lejano de la historia del Real Madrid, el segundo de LaLiga tras el logrado por Antonio José para el Numancia frente al Sevilla el 13 de noviembre de 2004, a una distancia de 68 metros. Levantó los brazos mientras escuchaba a la grada del Bernabéu, a aficionados y compañeros llevándose las manos a la cabeza. Y pese a ser el 4-1, lo celebró como si fuera un tanto que diese el triunfo en el partido, acudiendo incluso al banquillo a abrazarse a todos los jugadores que habían sido sustituidos y a los que se quedaron sin minutos.
"Ha sido un golazo y estoy muy feliz. He mirado al portero, no estaba bien colocado y lo he intentado", relató Güler tras un tanto que será recordado para la eternidad y que es una muestra de su descaro y calidad técnica.
Roberto Morales