11h57 CET
12/03/2026
Madrid, 12 mar (EFE).- Era uno de esos días señalados que marcan trayectorias. La de Álvaro Arbeloa, solución dentro de la casa a una apuesta fallida, con la que faltó paciencia en las altas esferas, Xabi Alonso, se impulsa desde un triunfo indiscutible con lección táctica a un referente como Pep Guardiola. De esperar un nuevo truco táctico del ingenioso técnico del Manchester City, a sorprenderlo con un plan trabajado que situó al Real Madrid a un paso de cuartos de final.
La aventura de Arbeloa no pudo tener un peor arranque. El batacazo en Copa del Rey en Albacete puso el foco en sus decisiones en un Real Madrid 'cogido con alfileres'. Entre una plaga de lesiones que no encuentra su fin, concedió descansos a jugadores importantes para dar más valor a las competiciones grandes. Su apuesta ciega por la cantera, a la que dio paso en masa esa noche de mal recuerdo, le da el fruto que esperaba con el paso de los partidos.
Así, nombres como Thiago Pitarch, Manuel Ángel, Jorge Cestero, César Palacios o David Jiménez, han pasado de ser conocidos para los amantes del fútbol de cantera a captar la atención de cualquier equipo de Primera que sabe que pescar en 'La Fábrica' de Valdebebas, suele ir asociado a un buen rendimiento de un joven talento que no suele tener las puertas abiertas del primer equipo blanco.
La imponente puesta de largo de Thiago como titular en 'Champions'
Pero la apuesta de Arbeloa trasladó fronteras ante el City. El fútbol europeo se preguntó por la actuación de un chico de 18 años que luce el 45 a la espalda, juega con las medias caídas y no para de correr en cada segundo que está en el terreno de juego. A la hora de la verdad, cuando una temporada se pone en juego en un partido, un técnico crecido en la cantera apostó por Thiago antes que por Eduardo Camavinga. Como ya hizo hace semanas con Dani Ceballos.
La misma dimensión del riesgo en la decisión de Arbeloa se convierte en éxito a su apuesta. El espíritu competitivo de Thiago, su lucha incansable, la presión constante al rival, ofrecer siempre una línea de pase al compañero, pedir el balón sin miedo, con un descaro impropio sin pesarle el Bernabéu ni la grandeza del rival, ha sido el punto clave en la resurección del Real Madrid. Primero en Balaídos, con diez bajas. Luego ante el City, con siete lesionados.
A los nombres. A las puertas abiertas al joven talento, a la recuperación del mejor perfil de Fede Valverde y de Vinícius Junior, al crecimiento como jefe del centro del campo de Aurélien Tchouaméni, al regreso inesperado, tan corto como efectivo, de Ferland Mendy, Arbeloa le sumó un triunfo colectivo en un día marcado en rojo en el calendario.
Estudió cada planteamiento del curso de Pep Guardiola en un City que llegaba al Bernabéu en buen momento, culminado un crecimiento que tuvo un salto de calidad a base de talonario en el mercado invernal. Al arsenal ofensivo del rival no tenía armas Arbeloa para contrarrestarlo. Apenas un 9, Gonzalo García, al que difícilmente llegarían balones al área si su planteamiento calcaba al del rival.
Por eso, reforzó el centro del campo, la zona que despobló Guardiola juntando delanteros, con cuatro jugadores que fueron cinco en fase defensiva con el esfuerzo de Brahim Díaz. Y cuando la línea del rival se instaló en el centro del campo, se trasladó al césped del Bernabéu lo trabajado en el de la ciudad deportiva.
Desplazamiento en largo de Courtois a Fede Valverde buscando la espalda de Nico O'Reilly. La aparición por sorpresa del centrocampista uruguayo, desde segunda línea, como 'falso 9' entre centrales que no tenían una referencia a la que marcar. El método del segundo gol, con un disparo cruzado al pase filtrado de Vinícius, y del tercero, con balón picado de Brahim y resuelto con una genialidad, sombrero y volea de empeine, para cerrar el primer triplete y la noche en la que Arbeloa bautizó a su jugador como el 'Juanito del Siglo XXI'.
Arbeloa, un técnico sin término medio
El triunfo, por importancia de la cita y por el rival, uno de los grandes oponentes a batir por el madridismo, Pep Guardiola, refuerzan a Arbeloa en un momento de debilidad. Condicionado por la plaga de bajas que le hicieron encarar el partido con la ausencia de titulares indiscutibles como Kylian Mbappé, Jude Bellingham, Éder Militao o Álvaro Carreras. Sin un jugador que siempre aparece ante el City como Rodrygo Goes.
Su misma personalidad, marcada, sin término medio y defendiendo hasta la última consecuencia su forma de pensar, como demostró en su etapa como jugador en la crisis de vestuario que se vivió en la etapa de Jose Mourinho, se traslada a los resultados. Con Arbeloa todo son triunfos o derrotas. Ni un solo empate en los 14 encuentros que ya ha dirigido desde que dio el salto al primer equipo.
De las diez victorias, la que se sitúa en el top es el 3-0 al City, por encima de la mayor goleada de la temporada del Real Madrid, un 6-1 al Mónaco en su puesta de largo en la Liga de Campeones. Demostrar que está capacitado para crear una estrategia que impulse el éxito en los días grandes, donde tanto le ha costado brillar al equipo blanco el último año y medio, aparcan la crítica por sumar al mal inicio en Albacete las derrotas con falta de imagen competitiva en Da Luz frente al Benfica, El Sadar contra Osasuna o la impotencia mascada por el madridismo en el Bernabéu con el Getafe.
Sin dar por cerrada la eliminatoria, consciente de que espera un nuevo capítulo de lucha y dosis de sufrimiento en el Etihad Stadium, las victorias repletas de garra y carácter en Balaídos y el nuevo clásico europeo del Bernabéu, sostienen las opciones de títulos grandes de un Real Madrid que crece en la adversidad y refuerzan la figura de Arbeloa.
Roberto Morales