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La serie 'Por cien millones' revela la comedia detrás del drama del secuestro de Quini

08h47 CET

24/03/2026

Madrid, 24 mar (EFE).- En la intrahistoria rocambolesca del secuestro en 1981 de Enrique Castro, Quini, delantero del FC Barcelona, perpetrado por tres parados ahogados en deudas, se ha inspirado Nacho G.Velilla (Zaragoza, 1967) para crear la serie 'Por cien millones', un claro ejemplo de que "la comedia es tragedia más tiempo".

El creador -junto a Oriol Capel- de esta serie de tres capítulos de Movistar Plus+ hace referencia a este dicho en una conversación con EFE, con motivo del estreno este jueves.

Sin perder de vista el drama que supuso el cautiverio de Quini durante 24 días, la miniserie cuenta el trasfondo del caso, desconocido para la gran mayoría, que dio lugar a situaciones cómicas.

El secuestro del futbolista asturiano, pichichi de la Liga en aquel momento, fue muy mediático. Tras ganar un partido contra el Hércules en Barcelona, fue sorprendido por sus tres captores a punta de pistola y metido en una caja de madera hasta un zulo en un taller de Zaragoza, para luego pedir cien millones de pesetas por su liberación.

La parte de la historia más desconocida es que los autores eligieron a su víctima a través de las revistas del corazón, y que eran "tres aprendices que estaban pasándolo tan mal como el secuestrado", cuenta G.Velilla.

Los secuestradores como protagonistas

Tras un profundo trabajo de documentación de entre seis y ocho meses, con entrevistas a los familiares del futbolista -ya fallecido-, los abogados y los policías que llevaron el caso, el director, guionista y productor quiso indagar sobre "la intrahistoria" de un secuestro que impactó al mundo del fútbol. Por ello, dirigió su foco hacia los personajes secundarios: los secuestradores.

'Por cien millones' hace hincapié en Alfonso (Raúl Arévalo), Jorge (Vito Sanz) y Salva (Gabriel Guevara), tres mecánicos parados a quienes la situación económica límite que vivían les llevó a cometer este acto criminal y secuestrar a Quini (Agustín Otón), justo una semana después de producirse el golpe de Estado del 23F, en una España con una tasa de paro del 11,2 % y una inflación superior al 14 %.

"Muchas veces, lo que me interesa más para mis películas es el antihéroe que está alrededor del gran titular", subraya G.Velilla, conocido por 'Aída', 'Siete Vidas' o 'Que se mueran los feos'.

Pese a su inexperiencia como criminales, el cautiverio se prolongó demasiado, hasta 24 días, algo que a los policías les dejó una "espinita" que mantienen 45 años después, según narra G.Velilla. En aquella época, los secuestros de ETA y el GRAPO eran frecuentes y se solían resolver en tres días o una semana.

"Tuvieron la suerte de que no se cruzaron con nadie y pudieron meter al pobre Enrique en el cajón", relata el director sobre situaciones que resultan "cómicas" en la serie, que refleja "la angustia de unos señores que conforme avanzaba el tiempo estaban más desesperados", llegando a pasar calamidades hasta para alimentar a su secuestrado.

La dificultad para poder ejecutar el cobro de los cien millones por no tener una infraestructura para ello, como si tenían ETA o el GRAPO, les llevó a momentos delirantes: en una llamada telefónica apremian a la mujer de Quini a pagar el rescate porque su marido, que era alimentado a base de bocadillos, comía "como una lima".

Pese al humor, el director ha tratado de respetar el sentimiento de la familia y las partes "más emotivas", como la escena del juicio en el que las mujeres de los secuestradores se disculparon ante el futbolista, a quien la hija pequeña de uno de ellos pidió un autógrafo.

"Las cosas que a la gente le va a parecer más extrañas y rocambolescas realmente son. Están tomadas del caso real", afirma.

Tragedia convertida en comedia, gracias a 'Quini'

Ese equilibrio entre tragedia y comedia que se ha podido abordar en la serie ha sido posible gracias a que el propio Quini, "desde su liberación, le quitó fuego a todo".

Perdonó públicamente a sus secuestradores y rechazó la indemnización de cinco millones de pesetas que les impusieron, junto a la condena de diez años de prisión.

"Era un ser de luz", asegura G.Velilla sobre el futbolista asturiano, que llegó a considerar que sus raptores "eran muy buenas personas".

Al "gran corazón" de 'Quini' también hace referencia quien le encarna en la serie, Agustín Otón, que asegura que fue "enriquecedor" descubrir que era "tan accesible" y "tan buena persona", frente a los futbolistas de hoy en día, que se ven como "algo inalcanzable ostentoso, que vive en su apartado de la gente de a pie en su mansión".

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