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3-2. Golpe al Liverpool en el minuto 95

20h57 CET

24/01/2026

Redacción deportes, 24 ene (EFE).- Superados ya los cuatro minutos del tiempo añadido, en el enésimo saque de banda larguísimo al área, Adli remachó un barullo, dio la victoria en la última jugada del partido al Bournemouth, entre la euforia de Andoni Iraola, y golpeó al Liverpool, enfadado por el último 3-2 final y derrotado diez jornadas después en la liga inglesa.

El saque de centro posterior derivó en el pitido final, entre la apoteosis del estadio Vitality, con la segunda victoria de su equipo en sus últimos 14 encuentros ligueros, y la falta de explicaciones (también de excusas) del equipo ‘red’, que aún titubea, sin rastro del vigente campeón, sin el éxito de su millonaria inversión y con el pase a la Liga de Campeones ya como aliciente y límite en la 'Premier', tras cuatro empates seguidos y una derrota.

No es capaz de revertir su inestabilidad. Tampoco de ganar al Bournemouth. Ni siquiera de puntuar. Tampoco en su secuencia de diez jornadas invicto hasta este sábado había reencontrado la solidez de otros tiempos, sin ir más lejos del pasado curso o del inicio del actual. En duda (ahora en peligro) constante su actual cuarta posición, con el liderato a 14 puntos con un encuentro ya más disputado, su reincidencia es un lastre evidente en este ejercicio.

También sus lapsus en los partidos. No se puede entender en otro sentido la forma con la que concedió el 1-0 en el minuto 26. Van Dijk se pasó de confianza. Un exceso. De los mejores centrales del mundo en otro tiempo, contempló el escenario en el área, despejó a la nada y dio el margen suficiente para el pase atrás de Scott y el gol de Evanilson.

Una pifia de Van Dijk, otro contratiempo para el Liverpool, que, sin enterarse aún del todo, encajó el segundo gol, al borde del fuera de juego Álex Jiménez, que definió ante Alisson Becker, entre la incertidumbre del VAR. La revisión otorgó el gol al lateral español en el minuto 33, anclado por unos centímetros Van Dijk, que validó la posición de su oponente.

Los tres primeros goles, dos en contra y uno a favor del Liverpool, realmente, giró en torno al defensa neerlandés, despistado atrás y poderoso arriba. Cada córner es una búsqueda inevitable del movimiento y el remate de Van Dijk. En todos y cada uno de sus partidos. Su testarazo en el primer palo, por encima de Petrovic, reactivó al Liverpool a punto del descanso, pero todavía un gol por detrás. Muchos deberes por hacer en la reanudación.

El Liverpool se hizo sentir en el otro área y Ryan Gravenberch probó desde lejos, con un tiro desviado, pero ni tanto ni con tanta claridad como debía para alterar el triunfo parcial del equipo dirigido por Andoni Iraola, cuyo repliegue fue un laberinto para los jugadores de Arne Slot, tan presentes a 20 metros de la portería rival y yan lejos del gol, salvo de córner.

Por entonces, en concreto en la segunda parte, la posesión del Liverpool era ya del 80 por ciento. Ya había entrado Ekitiké al campo, aún seguía sobre el terreno Mohamed Salah -titular por segundo encuentro consecutivo tras su regreso de la Copa África hace menos de una semana- y el equipo ‘red’ manejaba el encuentro sin lo más crucial: ocasiones.

Pero cualquier instante puede ser diferencial con los jugadores que tiene. Había sido trabado Ngumoha, al que recurrió Arne Slot. La falta la pisó Salah y la colocó Szoboszlai por el palo del portero, con potencia y buena altura para establecer el empate del Liverpool entre las protestas de Andoni Iraola por una infracción visitante en la barrera.

Era el minuto 80, dentro de la competencia contra el cronómetro del Liverpool, dirigido en la transición por Curtis Jones, insistente por el atrevimiento de Ngumoha y expuesto a los contragolpes del Bournemotuh, que dispuso antes del gol de la victoria por medio de Evanilson. Su remate, ante Alisson Becker, fue fallido. Se lamentó en el suelo. Debía haber acertado. Después no logró el gol Wirtz, por la acertada estirada de Petrovic.

Todo era incierto entonces, entre la expectativa de la victoria de los dos oponentes, entre la inseguridad del 2-2, con la reaparición de los locales por el otro área de forma repentina, mucho más presente en el desenlace que en todo el desarrollo para, también de pronto, ganar el duelo en el minuto 95.

Ficha técnica:

3 – Bournemouth: Petrovic; Smith, Hill, Senesi, Truffert; Scott, Cook; Jiménez (Toth, m. 85), Kroupi (Christie, m. 67), Adli; Evanilson (Enes Unal, m. 93).

2 – Liverpool: Alisson Becker; Frimpong (Curtis Jones, m. 59), Joe Gomez (Endo, m. 35), Van Dijk, Kerkez (Robertson, m. 46); Gravenberch, Mac Allister (Ekitiké, m. 59); Szoboszlai, Wirtz; Salah, Gakpo (Ngumoha, m. 74).

Goles: 1-0, m. 26: Evanilson. 2-0, m. 33: Álex Jiménez. 2-1, m. 46+: Van Dijk. 2-2, m. 80: Szoboszlai. 3-2, m. 95: Adli.

Árbitro: Michael Salisbury. Amonestó con tarjeta amarilla al local Kroupi (m. 48+).

Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo tercera jornada de la ‘Premier League’ inglesa, disputado en el estadio Vitality ante unos 11.000 espectadores

Iñaki Dufour

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